CUADRO BATALLA DE ALMANSA
Bonaventura Ligli 1709 Óleo sobre lienzo, 161 x 390 cm
CUADRO
BATALLA DE ALMANSA
- Año: 1709
- Bonaventura Ligli sobre dibujo del natural de Filippo Pallotta
- Óleo sobre lienzo, 161 x 390 cm
- Colección Real (Palacio del Buen Retiro, Madrid, Galería del Mediodía, 1772, nº 368
ECOS DE GUERRA. CUADRO DE LA BATALLA.
“Sus batallas fingidas, aunque no lleguen al oído, en cierto modo hacen que el pensamiento con pavor, imagine el vocear de los soldados, el griterío de los heridos, el quejarse de los moribundos, el estruendo de las bombas, las sacudidas de las mismas como si fuesen verdaderas y no fingidas.”
Baldinucci
Presidiendo el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Almansa, podemos observar a través de los cristales del gran ventanal situado en los jardines de la casa palacio de don Alonso de Pina, la obra pictórica “Cuadro de la Batalla” copia realizada por D. Paulino Ruano del cuadro original de Buonaventura Ligli.
La pintura original, propiedad del Museo del Prado y actualmente cedida y exhibida en la entrada principal del Palau de Benicarló, actual sede del Palau de les Corts Valencianes, es obra pintada por Buonaventura Ligli sobre dibujo del natural de Filippo Palotta, quien muy probablemente presenció la cruenta batalla, y de quien Ligli siguió las indicaciones coloreando y reproduciendo lo dictado por este.
Se trata de un cuadro de crónica o de batallas de gran valor simbólico, pintado al óleo sobre lienzo con unas dimensiones de 161 cm de alto por 390 cm de ancho. Obra pictórica de encargo real, concebida para representar la grandiosidad del combate entre las tropas borbónicas, mandadas por el duque de Berwick y las austracistas comandadas por el marqués das Minas y por Lord Galway, que tuvo lugar en los campos de Almansa, el 25 de abril de 1707, en el contexto de la Guerra de Sucesión española (1701-1715), por la sucesión en la Corona de España. Será esta guerra la plasmación de la hostilidad entre las potencias europeas por la configuración de un nuevo orden internacional, tanto en Europa como en América, siendo considerada como el primer conflicto a escala mundial.
Según una serie de manuscritos en los que se recoge la narración de la Batalla de Almansa podemos saber entre otras muchas cosas, que el combate tuvo lugar a primeras horas de la tarde y que duró varias, que fue de gran dureza y crueldad dejando un balance de 6000 muertos en el bando austracista y unos 4000 en el lado borbónico, junto con más de 12000 heridos, muestra de la brutalidad de la batalla. En este enfrentamiento las tropas de Felipe V derrotaron a las del Archiduque Carlos de Austria. La victoria de las tropas borbónicas no fue decisiva para la guerra, pero sí abrió las puertas del Reino de Valencia, que fue ocupado por el ejército borbónico. Este hecho supuso la pérdida de sus Fueros, al promulgar Felipe V en 1707 el Decreto de Nueva Planta.
La presente obra pictórica fue concebida y realizada para representar la grandiosidad del combate y conmemorar este importante hito del monarca. Destinado a jugar un papel político en la corte de Felipe V, fue colocado en la Secretaría del Estado, lugar estratégico por donde pasaban nobles españoles y embajadores extranjeros.
DESCRIPCIÓN OBRA PICTÓRICA
Del cuadro de la Batalla de Almansa lo primero a destacar es la utilización de ese punto de vista elevado o vista de pájaro que nos permite observar el campo de batalla al completo, la forma en la que el artista ha representado el relieve geográfico unido a la intensidad lumínica de la parte inferior, redirige la mirada del espectador hacia el propio combate, así como a la figura de Berwick rodeado de su estado mayor (Fig.1).
El grueso del combate ocupa el centro y la parte derecha del cuadro (Fig. 2). Caracterizado por la disposición ordenada y repetitiva de unidades y figurillas de jinetes e infantes que se apelotonan y cofunden en la batalla. La caballería al galope realizando una carga, soldados muertos y heridos -algunos de ellos curándose a sí mismos- dota de gran dinamismo realista y dramatismo a la representación de la batalla ayudado por el tratamiento de la acentuación atmosférica, en la que casi podemos sentir el olor a la pólvora representada por bloques de humareda, oír el choque entre los combatientes y el trotar de la caballería.
El cuadro se presenta como una fuente documental en sí mismo, pudiendo apreciar elementos característicos de los ejércitos; método de abastecimiento de las tropas en el combate; la gran cantidad de animales de relevo que la caballería poseía; los animales que quedaban sueltos tras el enfrentamiento; carros cargados con enseres que entran en la ciudad; parajes próximos a la villa y casas de labor; y la representación de la arquitectura local que nos ayuda a hacernos una idea de cómo era la villa de Almansa en aquel 1707 (Fig. 3).
CURIOSIDADES
Interesante es la relación y el devenir de acontecimientos entre los tres personajes a los que se debe su realización. Por una parte, tenemos a Philippo Pallota, nacido en Roma, aunque proveniente de Nápoles. Empieza a trabajar en España en el año 1700. Fijará su residencia en Madrid hacia el año 1702, consiguiendo la plaza de arquitecto delineador militar e ingeniero de Felipe V si bien desempeñará otros cargos como el de “ayuda Furriera de la real Caballeriza de la Reina” (este cargo permitía estar cerca de la Reina y su ámbito de influencia). En estas líneas podemos percibir que Philippo Pallota mantenía si no una relación cercana, sí que contaba con el visto bueno de la familia real llegando a acompañarlos en viajes o desplazamientos, de hecho, muy probablemente se encontrase en el propio campo de batalla de Almansa logrando, mediante sus apuntes dibujísticos inmortalizarlo en un grabado.
Valga la pena decir, que Pallotta acompañó al ejército borbónico de Felipe V desde la primavera de 1704 con motivo de la Campaña de Portugal, plasmada en cinco láminas impresas en París por Nicolás de Fer y realizadas por Filipo Pallotta (Fig. 4.). En ellas podemos ver grandes similitudes con la representación de la Batalla de Almansa, como el gran detalle que presentan las escenas situadas en segundo plano; la precisión en la ordenación de los campamentos del ejército; la distribución de tropas y colocación de las tiendas; la representación de detalles anecdóticos; y el uso de un punto de vista elevado (Fig. 5.) que nos permite observar todo lo que está sucediendo como si fuéramos observadores de ese momento histórico.
Nuestro segundo personaje, Buonaventura Ligli nació en Verona hacia el año 1688 y se estableció en España, falleciendo en Zamora en el año 1732. Se formó en el taller de Luca Giordano y vino desde Italia con el duque de Béjar, para el que pintó varias piezas al fresco “Le traxo el duque de Béjar de Italia, donde había estudiado en el taller de Lúcas Jordan. Pintó al fresco varias piezas del Palacio de Béjar, representando batallas y otras cosas con más libertad que exactitud”.
Muy probablemente llegó a España tras la campaña italiana de 1702 en la que participó Don Juan Manuel II, duque de Béjar, junto a Felipe V. Este tercer personaje, don Juan Manuel II de Zúñiga y Sotomayor, fue un hombre adelantado a su época y con gran visión empresarial. Potenció la artesanía textil, fomentó el cultivo de la seda y el de la coscoja (hábitat preferido de la cochinilla usada principalmente para la elaboración del colorante púrpura, tan apreciado y símbolo de poder en la Antigüedad), se rodeó de botánicos italianos para el cultivo de plantas medicinales y entre estas y otras muchas cosas más, ejerció el mecenazgo en torno a Buonaventura Ligli durante once años. Vivió intensamente el cambio dinástico en España, apoyando directamente a Felipe V en su campaña italiana. Sin embargo, hacia el año 1706 fue apartado de la corte junto con otros nobles, muy probablemente debido a desavenencias en torno a la situación que atravesaba el reino. Sin embargo, la realización del cuadro de la Batalla de Almansa por Lirios nos hace pensar que su enemistad no se mantuvo en el tiempo y que siguió manteniendo sus lazos de vasallaje hacia el rey Felipe V.
