MURO DE LA IGLESIA DE
SANTA MARIA DE LA ASUNCION
MURO DE LA IGLESIA DE SANTA MARIA DE LA ASUNCION
ECOS ESTILÍSTICOS EN LA IGLESIA DE LA ASUNCIÓN.
“El ruido del cincel contra las piedras se rindió ante los humildes trabajadores… y durante unos instantes Santa María entera quedó hechizada”
Ildefonso Falcones. La catedral del mar.
En este apartado se abordará exclusivamente la evolución estilística de la Iglesia de la Asunción, concretamente del muro lateral anexo a los jardines de la casa palacio de don Alonso Pina, desde un punto de vista esencialmente arquitectónico. El objetivo será dar una visión artística del templo, así como identificar y analizar, en su actual fisionomía, las pervivencias de estilos que, a lo largo de los casi cinco siglos de historia del edificio, se han ido sucediendo.
Deben hacerse una serie de consideraciones generales antes de entrar en materia, la primera sería la del motivo de su construcción. En un período de expansión demográfica y económica como fueron los últimos años del s.XV y principios del s. XVI su construcción se debió a la necesidad de levantar una construcción de mayor tamaño ya que la antigua Iglesia de Santa María, y de la que no queda rastro alguno, situada en las faldas del Castillo no era suficiente para el cada vez mayor número de población de la villa. Con todo ello a comienzos del siglo XVI el concejo de la población comenzó los trámites para poder levantar una construcción acorde a la progresiva importancia de Almansa.
El segundo aspecto a tener en cuenta, es la amalgama de estilos artísticos condensados en el edificio. Esta característica no es exclusiva de la Iglesia de la Asunción, ya que uno de los rasgos característicos de las catedrales o muchas iglesias es la convivencia de distintas expresiones artísticas. Esta amalgama, nos muestra como resultado la suma de una serie de estilos: gótico, renacimiento-manierismo, barroco-rococó y neoclásico-académico. Por lo tanto, nos encontramos ante una obra arquitectónica que, por su diversidad, se convierte en un resumen de una parte considerable de la Historia del Arte de España.
Un tercer punto a tener en cuenta, es la peculiar situación geográfica de la ciudad y las consecuencias que, de su contexto histórico, se derivan. Su posición fronteriza la convierte en territorio de mestizaje en su sentido más amplio, también en el cultural y artístico. Como resultado de ello, las manifestaciones artísticas locales giran, a lo largo de su historia, entre variantes estilísticas mediterráneas y castellanas.
La última de las consideraciones, tiene que ver con las propias decisiones humanas y sus correspondientes errores. La diversidad de estilos, en este caso, se debe a la serie de decisiones tomadas desde su inicio y que irremediablemente condicionaron la evolución del templo: su construcción sobre terrenos de rambla; la gran anchura de su nave; el empleo de desafortunadas soluciones técnicas, concretamente en su cubierta; la presencia de huerta, pozo y acequia sobre la cabecera y el muro lateral norte. Estas, entre otras, son origen de la inestabilidad del edificio y motivo de continuas intervenciones a lo largo de su dilatada historia.
Tras este preámbulo podemos entrar a realizar la lectura del muro lateral norte o de la epístola:
- ECOS GÓTICOS
La construcción de la Asunción se realiza en torno a 1525, durante estos años le arquitectura gótica lleva más de tres siglos de actividad en nuestro país y aún pervive. Los primeros arquitectos o maestros de obra que intervinieron en las obras del templo, realizan su actividad constructiva dentro de las formas góticas aunque las intercalarán con soluciones y formas renacentistas. La etapa inicial del edificio se debe a dos vizcaínos, concretamente al maestro Marquina, quien realizaría las obras de cimentación; posteriormente será el maestre Pedro de Chavarría el que trazará el templo. La planta quedaría configurada en una nave única de 13,93 x 44,57 m., que se compartimentaría en dos tramos, el de la capilla mayor y otro con capillas laterales. A la que se añadirían seis gruesos contrafuertes, tres a cada lado del templo y que se corresponderían con los tres grandes arcos torales de la estructura. Como elemento de soporte, para el alzado, se utilizará el muro de mampostería (Fig.1) que será combinado con el refuerzo de sillería en dichos contrafuertes. En el muro perimetral se abren una serie de vanos en aspillera cegados (Fig. 2, 3. 4, 5 y 6) que se corresponden con las capillas laterales.
La iluminación de la nave se conseguiría con la abertura de grandes vanos en el cuerpo superior, pero fueron cegados tras el añadido posterior de dos contrafuertes intermedios, y de los que aún conservamos algún resto sobre el muro (Fig. 6 y 7). En su lugar, fueron realizados una serie de pequeños vanos rectangulares.
La ausencia de libros de fábrica y el limitado conocimiento de documentos de consulta, hacen que determinadas afirmaciones deban tomarse como hipótesis, rebatibles o confirmables en posteriores trabajos. Este es el caso de esos primeros grandes vanos, situados en la zona del claristorio, y de otra serie de elementos a destacar como son la serie de oquedades surgidas tras la retirada de las enredaderas y vegetación que tapaba el muro.
Estas oquedades, que posteriormente fueron tapiadas, muestran diferencias entre ellas y actualmente desconocemos su función. Debido a sus características formales, una de ellas podría haber sido una puerta de acceso auxiliar al templo; y las otras parece ser que pudieron haber sido ventanas (Fig. 8, 9, 10 y 11).
En 1558 la titularidad de las obras pasó a Juanes de Segura, quien tuvo que hacer frente a los problemas de estabilidad surgidos desde el comienzo de la obra y los derivados del sistema de apoyo del tejado. Bajo su responsabilidad se continuará con la traza del maestre Pedro, tanto en soportes como en la cubierta. Es probable que, bajo su dirección se levantaran los contrafuertes intermedios más delgados y citados en el párrafo anterior, cegando de esta forma los primitivos vanos antes comentados. Juanes del Temple sucederá a Juanes de Segura y con él podríamos cerrar la etapa constructiva gótica.
- ECOS RENACENTISTAS
Las primeras manifestaciones renacentistas en la parroquia de la Asunción aparecen en su interior, concretamente en las capillas laterales. Aunque será en la fachada principal de la iglesia, donde el clasicismo arquitectónico alcanza su máxima expresión. A Pedro Ladrón de Ocáriz debemos probablemente la realización del primer cuerpo de la fachada. Sin embargo, el segundo cuerpo de la portada fue realizado por Francisco Figuerola, en este encontramos una serie de elementos ornamentales a modo de motivos ovales, que serán empleados en la decoración de una de las ventanas laterales anexas al jardín de la casa palacio de don Alonso Pina.
En nuestra lectura arquitectónica y estilística del muro de la epístola, observamos como elemento de soporte en el alzado el potente muro de sillería, muro que tiene el nada desdeñable grosor de casi 3 metros.
El interior de esta torre norte, la inacabada, presenta una serie de muestras clasicistas que, aunque escondidas y desconocidas por la mayoría de los habitantes de la ciudad, son dignas de resaltar. Es el caso de la bóveda baída con la que se cubre la escalera que da acceso al coro alto, cubierta de la que fueron representantes grandes maestros como Vandelvira, Quijano, Juan Ingles y Francisco Figuerola. Abriendo un amplio abanico de relaciones en las que cimentar el origen de esta cubierta. Se decora con molduras que compartimentan el espacio en rectángulos, en cuyo interior se desarrolla una roseta gallonada con óculo que debía permitir el paso de las cuerdas de las campanas. Su deficiente estado de conservación impide, sin embargo, valorar el interés y la belleza que una buena restauración devolvería a este elemento arquitectónico. (Fig. 12 y 13).
En la misma torre, y en el muro interior que confronta con la plaza de Santa María, se abre una hornacina cubierta por venera y restos de policromía (Fig.14). Sobre la rosca del arco que la cierra se inscribe la leyenda “NISI QUI SERENATUS FUERIT DENUO NON POT INTROIRE IN REGNUM DEI. IOANIS 3”, que puede traducirse como “Nadie que no haya sido apaciguado de nuevo, podrá entrar en el reino de Dios. Juan versículo 3.” Elemento de gran purismo clasicista del que desconocemos su autor pero que, por su perfección, puede deberse a un artífice de primera línea.
Sobre su función puede apuntarse una doble propuesta: acompañar a la pila de abluciones de una sacristía, si mediante una hipótesis no descabellada pensamos que el proyecto original del templo contemplaba la cabecera orientada al este; o ser la base de la pila bautismal en el acceso al templo, si confirmamos que la orientación actual parte desde la traza inicial.
En el exterior y en el muro de la epístola se abren don vanos de raíces clásicas y formas decorativas manieristas (Fig. 15). La inferior con el motivo de ménsulas y espejo ovalado sobre marco rectangular, elemento ornamental que, como ya se ha citado anteriormente, fue empleado en la decoración del segundo cuerpo de la fachada del templo.
III. ECOS NEOCLÁSICOS
De este período artístico destacamos la intervención realizada en la cabecera del templo, reedificada tras su hundimiento en 1784 y que fue ejecutada a partir de 1789 tras la aceptación del proyecto del arquitecto Bartolomé Ribelles y Dalmau. Como elemento de soporte en el alzado se combinará mampostería y ladrillo.
En este muro norte o de la epístola, cercana a la cabecera, se puede apreciar una amplia abertura de la que no tenemos noticias acerca de su función original y que como hipótesis se podría barajar la posible función de dar acceso a la zona del altar mayor o a las capillas funerarias que los personajes más importantes de la ciudad poseían en este privilegiado espacio del templo. Visualmente aparece enmarcada por un arco rebajado de ladrillo.
Dando un enorme salto en el tiempo nos situamos a 20 de octubre de 1936, día en el que llegan a Almansa los primeros efectivos de las Brigadas Internacionales, quienes usarán la Iglesia de la Asunción, que ya había sido saqueada en el mes de julio por un grupo de milicianos, como almacén y depósito de cañones y otras piezas de artillería. Utilizarían esa abertura en el muro de la iglesia para facilitar el tránsito de los carros de artillería cargados de material armamentístico (Fig. 16).
En resumidas cuentas, consideramos de gran interés la serie de elementos señalados en este curioso y revelador muro de la epístola. Nuestro objetivo principal ha sido el de poder mostrar la gran riqueza histórica y cultural que la ciudad de Almansa puede ofrecer tanto a sus visitantes, como a sus vecinos.
Referencias bibliográficas:
- MARTÍNEZ GARCÍA, ÓSCAR J.: Arquitectura gótica y barroca en Almansa. Albacete: Instituto de Estudios Albacetenses Don Juan Manuel, 2015.
- PEREDA HERNÁNDEZ, M. J., Almansa desde los Reyes Católicos hasta la Transición, Ayuntamiento de Almansa, Almansa, 2013,
- PEREDA HERNÁNDEZ, M. J.: La Iglesia de Santa María de la Asunción: quinientos años de historia. IX Jornadas de Estudios locales, nº6, Arquitectura religiosa en Almansa, Ayuntamiento de Almansa, Almansa, 2006.
- PIQUERAS GARCÍA, RAFAEL.: Evolución estilística de la Iglesia de la Asunción de Almansa. IX Jornadas de Estudios locales, nº6, Arquitectura religiosa en Almansa, Ayuntamiento de Almansa, Almansa, 2006.
